El problema del mar, del gas y de Bolivia
Esta semana ha estado marcada por dos temas que me parecen realmente importantes. Uno nacional y otro de orden global. El tiempo que tengo para escribir no alcanza, así que aquí les dejo…. lo que hay
En lo nacional, llegar a ser ridícula la forma en que nos manejamos con el “problema” boliviano. No entiendo qué significa hablar de una agenda sin exclusiones, cuando el tema energético y gasífero queda por definición fuera de discusión. Por otra parte, qué sentido tiene “hablar” del mar, si en la cancillería se han preocupado ridículamente de aclarar, post reunión, que es sólo eso, hablar, y escuchar a los bolivianos, pero que no se tomará ninguna decisión que afecte la soberanía nacional. Entonces estamos pagando viajes y sueldos para que nuestros representantes pierdan el tiempo.
Estoy en completo desacuerdo con cuaquier decisión que plantee, siquiera remotamente, la idea de ceder, traspasar, arrendar, dar en comodato, o lo que fuere, una franja de territorio a Bolivia. Esto no quiere decir que no podamos facilitar la salida y llegada de sus productos al mar. Pero el territorio es chileno y es parte del juramento de “esta presidenta” (con síndrome de Martín Vargas al hablar de sí misma en tercera persona constantemente), y si optase por un camino que modificara nuestro patrimonio geográfico en nuestro desmedro, estaría concretamente rompiendo el juramento que hizo al asumir su cargo.
Si no tenemos gas es porque el gobierno boliviano es torpe, orgullosos, testarudo, y malo para los negocios. si Bolivia no tiene (salida al) mar, es por la misma razón por la cual no tenemos gas.
El conflicto Libanés
Por otra parte, el conflicto libanés israelí me tiene completamente desconcertado. Situaciones como estas son las que realmente definen la existencia de este blog. El abuso, la intromisión, la maldad y la avaricia del gobierno israelí no tiene piso que la sustente. Pero la reacción (o debo decir, la no reacción) de todos los otros poderes del mundo es de una bajeza ridícula.
Estados Unidos entrega algo así como 5 mil millones de dólares anuales a Israel, de los cuales el 60% se destina a gastos militares. Claro, eso explica la postura gringa frente a la invasión tirana. Pero acaso algo de eso explica la destrucción masiva y violencia injustificada que hemos visto en las noticias durante toda esta semana?
Esto es deprimente, pero sobre todo vergonzoso. Con líderes como esos, de líderes cómo esos, de verdad, ¿quién podrá defendernos?